¿Qué aprendí sobre mí y mi forma de organizarme?
Aprendí que necesito ser mucho más estructurado con mi tiempo. La carrera de Derecho exige un nivel de organización alto debido a la cantidad de lecturas, trabajos y plazos que debo cumplir. Me di cuenta de que no basta con tener la intención de cumplir con todo; es fundamental planificar con anticipación y tener un sistema claro. Al usar una agenda y distribuir mejor mis horas de estudio, sentí que tenía más control sobre mis responsabilidades.
¿Qué tarea fue más significativa y por qué?
La tarea más significativa para mí fue elaborar el cronograma académico mensual. Me ayudó a visualizar todo lo que tenía que hacer en el mes y me permitió anticiparme a situaciones de estrés. Al organizarme mejor, pude equilibrar mis estudios con otras actividades personales. Esta tarea me enseñó que la planificación es clave para tener éxito y mantener el equilibrio en la vida académica.
¿Cómo enfrenté mis cronófagos?
Mis principales cronófagos eran el celular y las redes sociales. Para enfrentarlos, empecé a establecer horarios específicos para estudiar, poniendo mi teléfono en modo “no molestar” o dejándolo en otra habitación. También utilicé la técnica Pomodoro para mantenerme concentrado y darme pausas controladas. Poco a poco, aprendí a identificar qué actividades me robaban tiempo sin aportar nada, y comencé a tomar decisiones más conscientes sobre cómo invertir mi tiempo.
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